¿CÓMO Y POR QUÉ HAY QUE VENTILAR UNA VIVIENDA?

¿Por qué debemos ventilar?

El cuerpo humano mantiene continuamente el equilibrio térmico con ayuda de mecanismos como la circulación periférica de la piel, la regulación de los poros, la transpiración, la emisión de sudor o la respiración.

En este proceso, el organismo emite calor  o absorbe calor del entorno, en función de las condiciones climáticas reinantes.

La temperatura normal se sitúa entre 20º y 24º, aunque el margen de temperaturas que produce una sensación agradable se sitúa entre 17º y 27º.

Con una temperatura normal del interior de la vivienda la humedad óptima se sitúa entre el 45% y el 50%

El ser humano transforma parte del aire inspirado, de manera que espira una cantidad de CO2 diez veces superior a la inspirada. Lógicamente en un espacio cerrado no ventilado en el que haya personas, irá aumentando paulatinamente la cantidad de CO2 en el ambiente.

La primera consecuencia para el ser humano de un ambiente viciado por CO2 será la destrucción de neuronas, fatiga, perdida de rendimiento, dolor de cabeza y aumento del ritmo respiratorio.

Es importante, por tanto, que se ventile con aire fresco ionizado pues el oxígeno que éste contiene es fundamental para la regulación del organismo. Como dato de referencia sirva que junto al mar se han contabilizado más de 2.000 iones de oxigeno negativos por cm³.

Mediante la utilización de la ventilación se consigue una renovación del aire interior, eliminando el aire viciado o con exceso de vapor de agua, incidiendo en la mejor calidad del ambiente interior a la vez que se mejora la sensación térmica.

No debemos olvidar que existen otros factores climáticos que intervienen en el ambiente interior: temperatura ambiente, gases, vapores, polvo, cargas electrostáticas, olores, radiación térmica y atmósfera.

Muchos de estos aspectos están regulados por el tipo de materiales que utilizamos en bioconstrucción.

Buenos hábitos de ventilación.

Es preferible una renovación rápida del aire, es decir, una ventilación cruzada con ventanas y puertas abiertas de par en par, que no una ventilación  continua con la ventana semiabierta. Principalmente por razones energéticas (caldeo más rápido con menores pérdidas de calor) y para evitar la formación de moho (al descender la temperatura en la proximidad de la ventana semiabierta por debajo del punto de condensación). Ello exige una tasa de renovación del aire suficientemente alta, por lo que puede resultar necesario ventilar cada hora. Si esto parece demasiado laborioso, se pueden instalar, por ejemplo, motores de abertura de ventanas o dispositivos de entrada de aireautorregulados.

Para la temporada de calor, es mejor ventilar durante la noche.

Aunque existen además otros tipos de estrategias bioclimáticas de ventilación de las que hablaremos con más detenimiento en otro artículo: efecto chimenea, cámara o chimenea solar, aspiración estática o torre de viento

Recuerda que la tasa de renovación del aire necesaria depende también de la temperatura exterior. Por tanto, cuanto menor sea la diferencia de temperaturas entre el interior y el exterior, más tiempo ha de durar la ventilación.